Otro clásico de la literatura escatológica, por un estudioso de la Palabra de Dios, de quien podemos fiarnos. El titulo se refiere al final de la época que en la Sagrada Escritura significa edad o época en el mundo, sin referencia alguna al siglo cronológico, ya que Dios no cuenta con nuestro calendario; pero la frase parece bien apropiada por los que hemos visto los tremendos cambios que se han producido en el mundo en los últimos cien años.