El Espíritu Santo le acompaña fielmente en todos las luchas y alegrías de su vida. Fue enviado para revelar a Jesús y empoderar a todo el Cuerpo de Cristo.
Sin embargo, una de las figuras más malentendidas por la Iglesia es el Espíritu Santo. Se pretende entender Su obra y Su poder, sin conocerlo primeramente como una Persona. Y es, ante todo, una Persona que ha prometido no dejarnos ni desampararnos jamás, porque somos Su pasión y deleite.