El título del libro es una invitación seria al lector para que ejerza su capacidad como teólogo. A veces pensamos en la teología como un ejercicio frío de alguien encerrado en una oficina y con una montaña de volúmenes a su alrededor. No dudamos que esa reflexión tenga su valor, ¡y seguramente han sido muchas las horas que nuestro autor ha dedicado a esa tarea de escritorio! Por eso es importante que juntemos las diferentes enseñanzas de la Biblia en una manera sistemática y que lo hagamos usando métodos de interpretación probados por el tiempo. De esa forma, llegaremos a formular una teología que es consistente y está fundada en la verdad.