La educación es importante, pero más que eso necesitan poseer experiencia espiritual en las trincheras de la lucha espiritual, madurez en la Palabra de Dios y en la oración, y capacidad para trabajar de forma efectiva con el pueblo de Dios para ayudarlos a dar lo mejor de sí. Necesitamos personas que crean que renunciar jamás es una opción; ese es el mensaje de este libro.