Si la iglesia de hoy necesita entender y aplicar un libro de la Biblia, ése es la Epístola a los Hebreos. No sabemos quién lo escribió, pero sí quién necesita leerlo: todo cristiano. Es un libro tanto el niño espiritual, -como lo fui yo-, como también para el creyente maduro; cristianos que han sido seducidos por frases simplistas y por la ?teología de la prosperidad?, y están abrumados por las celebridades religiosas que no ponen a Jesús en el primer lugar de sus vidas, y para quienes glorificarlo es la última idea que pasa por sus mentes.