El autor identifica la seducción como todo lo que nos aleje de la luz de Dios y de los propósitos que Él tiene para nuestra vida. El mundo de hoy es un campo minado de tentaciones, listo para estellar ante cualquiera de nosotros con una destructora ráfaga de indecencia y obscenidad que va desde disfrazar como encantadoras los estulos de vida inmorales hasta aceptar la infidelidad matrimonial.