EnAun si...,Mitchel Lee nos recuerda que aunque Dios no promete una vida sin dolor, ofrece algo mejor:Supresencia en el dolor. No importa nuestras circunstancias, Dios es digno de nuestra adoración, y puede salir a nuestro encuentro incluso en nuestras mayores dificultades. Basándose en su experiencia, Mitchel explora la convincente historia de Sadrac, Mesac y Abednego en Daniel 3.