Los hombres y las mujeres son en realidad diferentes —incluso sus cerebros son distintos— y fueron diseñados divinamente así. Usando la más reciente investigación, el Dr. Walt y Barb Larimore muestran cómo las diferencias diseñadas por Dios entre el cerebro masculino y el femenino hacen que se complementen el uno al otro para ayudar a las parejas a edificar un matrimonio feliz y duradero.