Compuesto por diez sermones basados en Filipenses 1:27, «Conducta Evangélica» se divide en dos secciones fundamentales. La primera examina el cuidado que los cristianos deben tener de sus conductas, enfatizando la importancia de reflejar la imagen de Dios y promover Sus designios en el mundo. La segunda parte profundiza en cómo la conducta de los creyentes debe estar en armonía con el evangelio de Cristo, elevándose por encima de las normas establecidas por la ley natural y la ley mosaica.