Un gran número de cristianos son creyentes de muchos años y no conocen siquiera cuál es su don. Desconocen que somos instrumentos en las manos de Dios y que Él nos ha capacitado para llevar a cabo sus propósitos. Por lo tanto, este libro nos muestra que debemos orar y ayunar a fin de que la gran bendición de los dones del Espíritu se manifieste en todas las iglesias.