En un libro tan enigmático y majestuoso como Ezequiel, pocos intérpretes han logrado unir profundidad exegética, claridad teológica y sensibilidad pastoral. Patrick Fairbairn —uno de los grandes teólogos reformados del siglo XIX— ofrece aquí un comentario que ilumina las visiones del profeta con una sobriedad admirable y una devoción palpable.