Thomas Watson, contemporáneo de Owen y figura clave en la transmisión del pensamiento puritano, nos ofrece una obra maestra en La imagen del hombre piadoso. Descrito por Erroll Hulse como “el más legible de los puritanos”, Watson destaca por su estilo claro y accesible, y su habilidad para integrar profundamente teología y vivencia cristiana. En esta obra, Watson utiliza el “lápiz de la Escritura” para dibujar meticulosamente las características de un cristiano auténtico, demostrando que la piedad se manifiesta en una perfecta armonía entre los principios santos y la vida diaria.