Se ha dicho que "la iglesia no es un museo de santos, sino un hospital para pecadores". Todos estamos quebrantados y heridos de una forma u otra. Desafortunadamente, muy a menudo tenemos la necesidad de esconder el dolor y ponernos una careta, de esconder las lágrimas y mostrar que vivimos una "vida victoriosa". Habiendo ministrado a mujeres de Iglesias Latinas por años, a Aixa le ha afectado ver los efectos que esto tiene en las personas con las que ella trabaja.