Bajo la óptica de la psicología, Cury presenta un fascinante estudio del comportamiento de Jesús, resaltando los aspectos más notables de sus hechos. Tanto era su capacidad de gobernar sus emociones que, aunque pasó por innumerables pruebas, Jesús se convirtió en el símbolo máximo de la esperanza, del amor, de la dignidad y de la compasión.