Cuando ha agotado todas sus opciones y todo a lo que se aferraba ha fallado, Dios se hace presente. El escucha su clamor y recuerda las promesas que le hizo. El nunca se aparta del desesperado. Nunca ignora sus lagrimas. Los sueños y visiones que Dios ha puesto en el corazón de su pueblo se harán realidad. Su unica tarea es aprender a hacer oraciones desesperadas.